Esta bodega puede parecer un oasis entre la multitud de viñedos que la rodea. Su arqitectura moderna y la influencia del agua transmite todo el equilibrio que encontramos en sus vinos.
El proyecto cuenta con 100 hectáreas situadas a una altitud de entre 350 y 400 metros, con un gran mosaico de suelos que combinan terrenos calizos y pedregosos.
Cultivan tanto variedades foráneas, como la Cabernet sauvignon o la Chardonnay, así como autóctonas como la Garnacha.
Para la crianza, cuenta con una sala de barricas en las que se encuentran unas 3.000 barricas de roble francés y americano.